lunes, 22 de diciembre de 2008

Altrenancia a medias. Por: Samuel Cepeda Tovar.

La llegada del Demócrata, Barack Obama, a la presidencia de los Estados Unidos de América, supuso todo un hito histórico que, sin duda, signará para la reminiscencia histórica -no solamente estadounidense, sino mundial- dicho acontecimiento. No sólo por el hecho de ser un presidente joven, ni por ser el más votado de la historia; sino por su ascendencia afroamericana y sus raíces musulmanas.

Sin embargo, las implicaciones y aspectos que giran en torno a su elección y linaje; han sido ya desfasados tanto por el tiempo; como por el vértigo de malas noticias que trae consigo la actual recesión que afecta a la actual nación más poderosa del mundo. El presidente electo, Obama, ha comenzado a armar su gabinete que lo acompañará a lo largo de su travesía por la Casa Blanca.

El detalle, no obstante, es que la impresión que Obama proyectó en la población estadounidense; a lo largo de su campaña, fue eminentemente la idea del cambio; un cambio que sustituyera los viejos vicios estadounidenses; tales como: el embargo a Cuba, el distanciamiento y condena a países non gratos para los estadounidenses como los incluidos en la lista del terror; la situación de las tropas norteamericanas de Irak; la existencia de espacios conculcadores de los derechos humanos; tales como Guantánamo y Abbu Grahib, entre muchos otros aspectos que han caracterizado el proceder de la vieja política estadounidense.

Pero, para lograr esto, era necesaria no sólo la remoción de la cabeza principal de la Casa Blanca, sino de la reconfiguración total del cuerpo administrativo y del gabinete, al menos en sus principales dirigencias. Y esto es lo que al parecer no está sucediendo.

El nombramiento de Hillary Clinton como secretaria de Estado y la permanencia de Robert Gates al frente del Departamento de Defensa representan el desfase del cambio.

La idea de un gobierno incluyente podría justificar –aunque no lo hace- la incorporación de Hillary; no así la permanencia de Gates al frente de un departamento que, sin duda, necesita una buena dosis de reingeniería institucional, dada las promesas de Obama con respecto a Irak y Oriente Medio.

Dudo seriamente que no hubiesen opciones óptimas para la ocupación de esas dos importantes áreas: las relaciones exteriores y la defensa, y también son, sin duda, la principal cara que Estados Unidos muestra al mundo, y por las decisiones tomadas, parece que este rostro será más de los mismo.

No condeno de ninguna manera la pluralidad de un gobierno, insisto, creo que la lista de funcionarios capaces para esos cargos es amplia e interesante, no obstante, Obama prefirió el continuismo disfrazado de alternancia (algo que nosotros los mexicanos conocemos muy bien); en un buen gesto democrático hacia sus rivales.

Estoy cierto de que la inclusión es una de las virtudes de un demócrata, sin embargo, en este caso específico, debió ser orientada a cargos menos importantes, en el supuesto de que el pueblo estadounidense votó por un cambio total, no por un cambio a medias.

PENA DE MUERTE.

Excelente la intervención del gobernador Humberto Moreira; en Coahuila nos hemos ahorrado el insustancial debate sobre la pena de muerta; lo que centra ahora nuestra atención es la perversa manera de aniquilar a los secuestradores; degollarlos, fusilarlos o algún método más “Light”. El gobernador logró su objetivo: atraer los reflectores. El detalle es que su brillante idea tan sólo denota dos cosas: ignorancia acerca de las leyes de nuestro país; o su necesidad imperiosa de publicitarse gratuitamente y sin violar la ley, en aras de mantenerse en la lista de los presidenciables.

Informe Desfasado. Por: Samuel Cepeda Tovar.

Una vez más; de manera anacrónica, desgastada y conservadora; se rindió el tercer informe de gobierno de la administración perredista que encabeza el joven Arturo Babún. Y para no faltar al viejo ritual ya predecible, el edil presentó su informe frente a un grupo de personas que en ningún momento dejaron de aplaudir constantemente las intervenciones del alcalde.

No obstante, el informe, como siempre en cada administración, no trascendió de una serie de actividades insustanciales (en su mayoría) llevadas a cabo a lo largo del 2008. Los torneos de Cachibol efectuados por la presidencia, las bodas comunitarias organizadas también por la administración pública, así como las constantes fiestas organizadas semanalmente; no denotan en ningún sentido crecimiento o desarrollo para San pedro y sus habitantes. Lo que si significan; es un derroche injustificado de recursos y de populismo al más puro estilo asistencialista de una izquierda ya desfasada tanto por la historia como por las políticas públicas.

El informe de gobierno o día del presidente, fue derogado en el ámbito federal este año que termina, puesto que no tenía nada de pragmático excepto los aplausos; lo mismo debería de suceder en los ámbitos restantes: Estados y Municipios. El cabildo (y otros actores) debe evaluar las acciones de la presidencia; y a los ciudadanos interesados se les debe de entregar la información en base a la ley de acceso a la información. Pero no sucede exactamente así.

La idea del informe presidencial es informar –valga la redundancia- sobre el estado que guarda la administración pública en determinado ámbito; no del estado que guardó (que son los actuales informes) ni tampoco el que guardará la administración pública, es decir; el estado actual de la obra pública, la infraestructura, el empleo, vivienda, salud; y todas las actividades realizadas por cada una de las dependencias de la actual administración. Sin embargo, lo que se presenta, es una lista de actividades secundarias, que si lo comparamos con un Municipio como el de Torreón; palidecen considerablemente. Y eso que nuestro Municipio es mucho más inveterado que el aludido. El informe, pues, se convierte en una especie de competición con respecto a pasadas administraciones; en aspectos como el número de hojas que contengan dicho documento; y en un ritual para que la administración se auto-complazca.

Esto explica el nulo crecimiento de San Pedro con respecto a los demás Municipios. Puesto que las autoridades administrativas se dedican tan sólo a eso: a administrar el pauperismo y el subdesarrollo de nuestra ciudad; sin ser propositivos en ningún aspecto; tal cual debe suceder en la gestión pública; si es que tienen alguna noción de lo que esto signifique. Debido a esto, la administración pública en San Pedro, resulta – a decir de Marx- “negativamente eficaz”.

El informe debió contener aspectos como los siguientes: Acciones que se tomarán para contrarrestar la crisis que se avecina tras el cierra de varias fábricas que emplean una cantidad considerable de personas; incremento en obra pública, eficiencia administrativa, transparencia y rendición de cuentas, calidad en servicios públicos, incremento en seguridad pública, innovación gubernamental, acciones contra la pobreza que trasciendan la entrega de cobertores. De poco importan los “bonitos eventos” -en palabras del Alcalde- cuando el desarrollo es casi nulo.

Da tristeza ausentarse del terruño un tiempo considerable y regresar y ostentar que todo sigue igual; o peor; y que el informe de actividades sigue siendo lo mismo de siempre: el ritual del día del presidente.